1 de abril de 2011

Slavoj Žižek: El filósofo de la anarquía


Se nutre por igual de Rousseau, Kafka o David Lynch. El venerado pensador de la era pospop visita el Festival de las Letras de Bilbao con sus provocativas reflexiones.
 
Una vez pregunté a un amigo filósofo cuál era la importancia de Slavoj Žižek en el pensamiento contemporáneo. Su respuesta fue esta: "¿Recuerdas aquel episodio de Los Simpson en el que Bart se presenta a delegado de clase? Su contrincante, el típico alumno aplicado, siente que va a perder y recurre a la campaña negativa usando el eslogan 'Con Bart llegará la anarquía'. Simpson contraataca haciendo suya la frase '¡Con Bart llegará la anarquía!'. Algo parecido pasa con Žižek". El profesor esloveno tiene un discurso adictivo donde se mezclan política, psicoanálisis, lucha de clases, taquillazos de Hollywood y algún chiste grueso. Una estrategia efectiva para devolver la filosofía al público masivo que podremos comprobar el jueves 7 de abril en su visita al Festival Internacional de las Letras que organiza Alhóndiga Bilbao.

"No soy un ingenuo, ni un utópico; sé que no habrá una gran revolución" 

EP3. En su libro El acoso de las fantasías (1997) explica que los medios audiovisuales pueden emborronar nuestra percepción de la realidad. ¿Qué opina de la aparición de la redes sociales?
Slavoj Žižek. Muchos se quejan de que Twitter o Facebook son comunidades artificiales, sucedáneos de la interacción humana cara a cara. Yo celebro estas comunidades artificiales; te permiten escapar de tu lugar asignado en la sociedad. Imagina vivir en un país como Arabia Saudí. Yo me sentiría liberado usando Twitter.

EP3. Muchos medios atribuyen a estas redes un papel importante en movimientos de protesta actuales. ¿Está de acuerdo?
S. Z. Me interesan más otras cosas. Por ejemplo, los conceptos de posible e imposible. Hoy cualquiera con dinero puede viajar al espacio, cada mes anuncian descubrimientos contra algún tipo de cáncer, incluso se habla de avances para alcanzar la inmortalidad. Al mismo tiempo, en cada telediario, salen políticos y economistas explicando que no hay dinero para mantener la Seguridad Social. Vivimos una época que promueve los sueños tecnológicos más delirantes, pero no quiere mantener los servicios públicos más necesarios.

EP3. ¿Qué postura toma frente a esto?
S. Z. No estoy en contra del capitalismo en abstracto. Es el sistema más productivo en la historia. Me considero comunista, aunque el comunismo no sea ya el nombre de la solución, sino el del problema. Hablo de la lucha encarnizada por los bienes comunes. Las corporaciones intentan privatizar los recursos naturales, la biogenética o los conocimientos. El capitalismo actual se mueve hacia una lógica de apartheid, donde unos pocos tienen derecho a todo y la mayoría son excluidos.

EP3. Su último libro, Living in the end times (2010), explora nuestra negativa a aceptar que el mundo está al borde del colapso. ¿Qué nos impide tomar verdadera conciencia?
S. Z. Nos gustan las respuestas sencillas. En vez de pensar sobre la estructura del sistema, nos refugiamos en cuestiones morales. El anticapitalismo es muy popular entre las grandes estrellas de Hollywood. Todos están en contra de alguna compañía que explota niños o que contamina el medio ambiente. Hacen estas cosas para calmar su conciencia individual. Me opongo por completo a lo que suele llamarse estilo de vida ecologista. Hablo de la gente que recicla, tiene paneles solares y compra comida orgánica. Leí hace poco un informe que demuestra que si todos siguiéramos esas pautas de consumo provocaríamos una catástrofe, ya que los artículos ecológicos son mucho más caros de producir.

EP3. ¿Cuál es la alternativa?
S. Z. La solución que ofrecían era que la mayor parte posible de la humanidad viviera apiñada en grandes ciudades. Así, todos los servicios serían más baratos. El sueño de todos de la casita en el campo o en las afueras puede acabar en cataclismo.

EP3. ¿Hay que replantearse todo?
S. Z. Hay que ser más hedonistas. El problema es que no nos centramos en lo que realmente nos satisface. Estamos atrapados en una competición malsana, una red absurda de comparaciones con los demás. No prestamos suficiente atención a lo que nos hace sentir bien porque estamos obsesionados midiendo si tenemos más o menos placer que el resto. En estos casos extremos, me gusta recurrir a los clásicos. Por ejemplo, Rousseau. Él veía el egoísmo como algo saludable. El único límite que ponía es que no es legítimo preferir el bien propio si causa un mal a otros. Los capitalistas actuales son fanáticos religiosos que defienden sus beneficios aunque traigan la ruina para millones de personas.

EP3. ¿Qué movimientos sociales sigue?
S. Z. No está todo tan mal como pintan mis libros. Me han sorprendido las revueltas en el norte de África. Europa nunca ha creído que los árabes fueran capaces de hacer una revolución democrática a gran escala, independiente de valores religiosos. Ahora mismo estoy en Londres y tenemos una huelga masiva en la educación superior. El Plan Bolonia es una catástrofe. La derecha quiere suprimir las humanidades. En vez de pensadores, quieren convertirnos en expertos que cumplan los encargos que las élites plantean. Me parece importante defender que los grandes problemas nos conciernen a todos. La derecha debería estar en contra del Plan Bolonia. Convertir la Universidad en una empresa es mucho más peligroso para Europa que el fundamentalismo islámico.

EP3. Ha dicho que si pudiera viajar en el tiempo escogería el siglo XIX para poder ser alumno de Hegel.
S. Z. Él demostró que cuando persigues una cosa se puede convertir en la contraria. En Occidente queremos libertad y dignidad, pero estamos dispuestos a abolirlas en nombre de esa misma búsqueda. Otro ejemplo: tenemos más poder que nunca sobre la naturaleza, pero nunca hemos estado más expuestos a catástrofes ecológicas.

EP3. ¿Cuál es el objetivo de sus libros?
S. Z. Me encanta una anécdota, seguramente apócrifa, de la Primera Guerra Mundial. Un puesto militar alemán escribe un telegrama a sus aliados austriacos: "Aquí la situación es seria, pero no catastrófica". La respuesta dice : "Aquí la situación es catastrófica, pero no seria". Esta última frase define nuestra época. Nos cuesta tomar en serio la debacle a la que nos enfrentamos. No soy un ingenuo, ni un utópico; sé que no habrá una gran revolución. A pesar de todo, se pueden hacer cosas útiles, como señalar los límites del sistema. Muchos sabemos que unas cuantas reformas no van a sacarnos del atolladero.

EP3. Es conocida su habilidad para explicar el concepto más denso con una metáfora de la cultura popular. ¿Qué contenidos pop le interesan más ahora?
S. Z. Me gustan las nuevas teleseries. Los Soprano o Mujeres desesperadas me parecen demasiado pretenciosas. The Wire, en cambio, fue un diálogo con los espectadores sobre problemas urbanos. En realidad mi favorita es Héroes. Trata de un grupo de marginados, cada uno con un poder distinto, que se unen para fabricar una sociedad alternativa. Hay que encontrar nuevas formas de conciencia.

Žižek ofrecerá una conferencia el 7 de abril, a las 18.30, en el festival Gutun Zuria. www.alhondigabilbao.com

VÍCTOR LENORE 
Tomado de El País, 1 de abril de 2011
 

29 de marzo de 2011

Crímenes económicos contra la humanidad

LOURDES BENERÍA / CARMEN SARASÚA 
 
Según la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es "cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil". Desde la II Guerra Mundial nos hemos familiarizado con este concepto y con la idea de que, no importa cuál haya sido su magnitud, es posible y obligado investigar estos crímenes y hacer pagar a los culpables.

Solo Islandia persiguió penalmente a los responsables de la crisis y dejó que sus bancos se hundieran
Los Gobiernos protegen a quienes han provocado la crisis

Situaciones como las que ha generado la crisis económica han hecho que se empiece a hablar de crímenes económicos contra la humanidad. El concepto no es nuevo. Ya en los años 1950 el economista neoclásico y premio Nobel Gary Becker introdujo su "teoría del crimen" a nivel microeconómico. La probabilidad de que un individuo cometa un crimen depende, para Becker, del riesgo que asume, del posible botín y del posible castigo. A nivel macroeconómico, el concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los ochenta y noventa, que acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este. Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables, especialmente el FMI, que quedó muy desprestigiado tras la crisis asiática.

En la actualidad son los países occidentales los que sufren los costes sociales de la crisis financiera y de empleo, y de los planes de austeridad que supuestamente luchan contra ella. La pérdida de derechos fundamentales como el trabajo y la vivienda y el sufrimiento de millones de familias que ven en peligro su supervivencia son ejemplos de los costes aterradores de esta crisis. Los hogares que viven en la pobreza están creciendo de forma imparable. Pero ¿quiénes son los responsables? Los mercados, leemos y oímos cada día.

En un artículo publicado en Businessweek el 20 de marzo de 2009 con el título "Wall Street's economic crimes against humanity", Shoshana Zuboff, antigua profesora de la Harvard Business School, sostenía que el que los responsables de la crisis nieguen las consecuencias de sus acciones demuestra "la banalidad del mal" y el "narcisismo institucionalizado" en nuestras sociedades. Es una muestra de la falta de responsabilidad y de la "distancia emocional" con que han acumulado sumas millonarias quienes ahora niegan cualquier relación con el daño provocado. Culpar solo al sistema no es aceptable, argumentaba Zuboff, como no lo habría sido culpar de los crímenes nazis solo a las ideas, y no a quienes los cometieron.

Culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas: son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero; quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten ahora salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada. Empresas como Lehman Brothers o Goldman Sachs, bancos que permitieron la proliferación de créditos basura, auditoras que supuestamente garantizaban las cuentas de las empresas, y gente como Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal norteamericana durante los Gobiernos de Bush y Clinton, opositor a ultranza a la regulación de los mercados financieros.

La Comisión del Congreso norteamericano sobre los orígenes de la crisis ha sido esclarecedora en este sentido. Creada por el presidente Obama en 2009 para investigar las acciones ilegales o criminales de la industria financiera, ha entrevistado a más de 700 expertos. Su informe, hecho público el pasado enero, concluye que la crisis se hubiera podido evitar. Señala fallos en los sistemas de regulación y supervisión financiera del Gobierno y de las empresas, en las prácticas contables y auditoras y en la transparencia en los negocios. La Comisión investigó el papel directo de algunos gigantes de Wall Street en el desastre financiero, por ejemplo en el mercado de subprimes, y el de las agencias encargadas del ranking de bonos. Es importante entender los distintos grados de responsabilidad de cada actor de este drama, pero no es admisible la sensación de impunidad sin "responsables".

En cuanto a las víctimas de los crímenes económicos, en España un 20% de desempleo desde hace más de dos años significa un enorme coste económico y humano. Miles de familias sufren las consecuencias de haber creído que pagarían hipotecas con sueldos mileuristas: 90.000 ejecuciones hipotecarias en 2009 y 180.000 en 2010. En EE UU, la tasa de paro es la mitad de la española, pero supone unos 26 millones de parados, lo cual implica un tremendo aumento de la pobreza en uno de los países más ricos del mundo. Según la Comisión sobre la Crisis Financiera, más de cuatro millones de familias han perdido sus casas, y cuatro millones y medio están en procesos de desahucio. Once billones de dólares de "riqueza familiar" han "desaparecido" al desvalorizarse sus patrimonios, incluyendo casas, pensiones y ahorros. Otra consecuencia de la crisis es su efecto sobre los precios de alimentos y otras materias primas básicas, sectores hacia los que los especuladores están desviando sus capitales. El resultado es la inflación de sus precios y el aumento aún mayor de la pobreza.

En algunos casos notorios de fraude como el de Madoff, el autor está en la cárcel y el proceso judicial contra él continúa porque sus víctimas tienen poder económico. Pero en general, quienes han provocado la crisis no solo han recogido unas ganancias fabulosas, sino que no temen castigo alguno. Nadie investiga sus responsabilidades ni sus decisiones. Los Gobiernos los protegen y el aparato judicial no los persigue.
Si tuviéramos nociones claras de qué es un crimen económico y si existieran mecanismos para investigarlos y perseguirlos se hubieran podido evitar muchos de los actuales problemas. No es una utopía. Islandia ofrece un ejemplo muy interesante. En vez de rescatar a los banqueros que arruinaron al país en 2008, la fiscalía abrió una investigación penal contra los responsables. En 2009 el Gobierno entero tuvo que dimitir y el pago de la deuda de la banca quedó bloqueado. Islandia no ha socializado las pérdidas como están haciendo muchos países, incluida España, sino que ha aceptado que los responsables fueran castigados y que sus bancos se hundieran.

De la misma forma que se crearon instituciones y procedimientos para perseguir los crímenes políticos contra la humanidad, es hora de hacer lo mismo con los económicos. Este es un buen momento, dada su existencia difícil de refutar. Es urgente que la noción de "crimen económico" se incorpore al discurso ciudadano y se entienda su importancia para construir la democracia económica y política. Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa.
 
Lourdes Benería es profesora de Economía en la Universidad de Cornell. Carmen Sarasúa es profesora de Historia Económica en la Universidad Autónoma de Barcelona.
El País, 29 de marzo de 2011

27 de marzo de 2011

Los mensajes de nuestros gestos

¿Qué opinas?

Nuestro comportamiento esconde mensajes que a menudo contradicen nuestras palabras. ¿Qué información damos a nuestro entorno con nuestros gestos? ¿Cómo nos juzgan a través de estas señales ocultas?
Hace algunas semanas visité a un directivo en su oficina. Quería entrevistarse conmigo para hablar de un tema de comunicación que le preocupaba. Llegué puntualmente a las nueve, y su secretaria me informó de que tardaría aún unos minutos en llegar. Apareció a las nueve y veinte. Disculpándose, me acompañó a la sala anexa a su despacho, donde me dejó diez minutos más mientras, como me dijo, ponía en marcha el ordenador.

"Somos especialmente hábiles captando los mensajes a través de las conductas y damos significados muy concretos a cada gesto"

"Yo me puedo creer capaz de escuchar a alguien y leer un correo al mismo tiempo, pero la realidad es que no puedo hacerlo"

Reapareció Blackberry en mano y cordialmente me preguntó por mi trabajo. Mientras le respondía, se dedicó a leer, con un disimulo mal llevado, todos sus mensajes. Estábamos a punto de abordar el tema central de la reunión cuando le sonó el móvil, y sin plantearse lo contrario respondió a la llamada. Yo hice un ademán de levantarme para dejarlo solo en la sala y preservar así su intimidad, pero con un gesto me indicó que me quedase. La llamada se resolvió en no menos de diez minutos, en los que me hice notar un par de veces para intentar que la abreviase.

Al término de todo ello (eran ya casi las diez), se levantó, se dirigió a la pequeña cafetera que tiene en un rincón de la sala y, dándome la espalda al tiempo que se servía un café, me anunció: "Verás, quería hablar contigo porque tengo un resultado desconcertante de la última encuesta de clima interno: la gente se queja de que no estoy por ellos...".

La fuerza de los gestos
"Tus actos siempre hablan más alto y más claro que tus palabras" (Stephen Covey)
En nuestro día a día realizamos un sinfín de acciones que dicen mucho de nosotros. La mayoría las hacemos de forma rutinaria, sin darnos cuenta, ignorando que tienen un claro significado a los ojos de los demás. Y lo cierto es que la gente nos juzgará, sobre todo, por estas acciones.
A la hora de configurar la imagen sobre una persona, lo que le veamos hacer pesará siempre mucho más que lo que le oigamos decir. Además somos especialmente buenos captando mensajes a través de los comportamientos, ya que como seres humanos estamos genéticamente programados para detectar señales de conducta y para entender rápidamente su significado. Y si palabra y conducta son contradictorias, si estamos ante alguien que predica una cosa y vemos hacerle constantemente la contraria, nuestro juicio se basará indudablemente en los actos, ignorando las palabras.
Somos especialmente hábiles captando los mensajes a través de las conductas, y socialmente hemos creado un pequeño diccionario dentro de nosotros que da un significado muy concreto a cada gesto que observamos y lo traduce en una determinada actitud.
Así, por ejemplo, llegar tarde a una reunión tiene su significado en nuestro diccionario de conductas: "Mi tiempo es más valioso que el tuyo". O mirar el reloj en plena entrevista tiene también su claro significado: "Se te ha acabado el tiempo". Todos estos actos conformarán la idea que se acabe haciendo nuestro interlocutor de nosotros. Por ello no es de extrañar que alguien pueda salir del despacho de su jefe, tras una entrevista de una hora y media, afirmando rotundamente que no le ha escuchado, o que alguien pueda captar claramente que no es bienvenido a un grupo que le da oficialmente la bienvenida.
Este diccionario no es universal, pues dependiendo de cada uno de nosotros, de nuestra sensibilidad (o de nuestra susceptibilidad) y de nuestras costumbres, daremos matices a los significados y a la interpretación de cada gesto. Pero la mayoría de ellos, matices aparte, tiene un significado básico común, que es bueno que conozcamos pues será la base del juicio que hagan de nosotros.

Desmontando hábitos nocivos
"La conducta es un espejo en el que cada uno muestra su imagen" (Goethe)
El primer problema al que nos enfrentamos para mostrar integridad, y para que nuestros actos respondan a nuestras intenciones, es la inconsciencia de muchos comportamientos cotidianos que realizamos sin pensar, ya que los tenemos totalmente integrados en nuestras pautas de conducta. Hacemos cosas que hablan muy mal de nosotros y ni tan siquiera caemos en ello. Es importante, pues, ante signos de alarma -como la opinión de gente de nuestro alrededor, o los comentarios que captamos sobre nosotros- revisar nuestros comportamientos.
Una buena medida consiste en repasar y repensar todos aquellos hábitos automáticos que realizamos a diario sin pensar: ¿cómo entramos en la oficina?, ¿cómo saludamos a la gente?, ¿qué posición adoptamos cuando escuchamos a alguien?, ¿dónde está nuestro móvil durante una entrevista?, ¿qué es lo primero que hacemos cuando llegamos a casa?
Si este análisis nos refleja conductas disfuncionales, tenemos que desmontarlas, y solo lo podremos hacer tomando plena consciencia de lo que hacemos. Podemos sustituir un comportamiento nocivo por uno positivo, pero para hacerlo debemos actuar a conciencia hasta que el positivo haya sustituido al nocivo y podamos entonces dejar de fijarnos en él y darle la consideración de hábito.

Cambio de perspectiva
"Nuestra conducta es la única prueba de sinceridad de nuestro corazón" (Charles T. Wilson)
Muchos de los actos que esconden mensajes negativos los hacemos porque en el fondo nos convienen: nos ahorran tiempo, nos permiten hacer más cosas, y porque desde nuestro punto de vista no hay malicia. Pero hemos de pensar en los demás (además de ser sinceros con nosotros mismos) y entender el efecto que producen en ellos. Yo me puedo creer capaz de escuchar a alguien y leer un correo al mismo tiempo, pero la realidad es que no puedo hacerlo de forma efectiva, y, aun pudiendo, la impresión causada al otro seguiría siendo negativa.
También algunas veces estos actos tienen buena intención, pero en el diccionario del otro tienen un significado peligroso. Por ejemplo, yo soy muy escrupuloso con el tiempo que me dan para una intervención cuando hablo en público. Intento -y lo consigo casi siempre- ceñirme a los minutos asignados, y esto implica que durante la intervención miro el reloj con cierta frecuencia. Un asistente a una conferencia me hizo notar que daba a la gente la impresión de que "tenía prisa", de que "no les daría ni un minuto más de lo pactado", cosa que no puede estar más lejos de mi intención. Al darme cuenta de ello, he cambiado mi conducta. Hoy día pongo el reloj en la pantalla de mi ordenador, de manera que lo pueda ver echando un vistazo sin realizar, por tanto, ningún gesto visible.

Ayudando a los demás. Todos tenemos a nuestro alrededor un montón de gente a la que vemos decir una cosa y practicar justamente la contraria. Un montón de "pequeños farsantes" que viven convencidos de que se comportan de forma absolutamente distinta de la que nosotros experimentamos. En algunos casos acabamos justificando sus actuaciones por el hecho de ser un hábito: "Siempre lo hace", nos decimos. Pero lo cierto es que pasar por alto estos comportamientos no ayuda a nadie. Es bueno avisarles. No hace falta censurar sus actos ni criticarlos, sencillamente avisar de que su comportamiento no es congruente con su prédica. Es una manera de ayudarles a quitarse la venda de los ojos, y es lo que más puede ayudar a quienes tenemos a nuestro alrededor. Yo he tenido la ocasión de quitarme muchas vendas de los ojos gracias al generoso aviso de los que me rodean, y aunque en el primer momento haya pasado un mal rato, lo he agradecido.

Pequeño diccionario de mensajes ocultos...  qué queremos decir cuando...

Estos son algunos actos cotidianos que realizamos y el mensaje que ocultan:
  • Llegar tarde: "Mi tiempo es más valioso".
  • Responder al teléfono mientras estamos con alguien: "Lo tuyo no es tan importante".
  • Mirar el reloj: "No tengo más tiempo para ti".
  • No invitar a sentarse: "Te voy a dedicar muy poco tiempo".
  • Cambiar repentinamente de tema: "No me interesa lo que me cuentas".
  • Cerrar ostensiblemente los ojos ante algo que me dices: "No quiero escucharlo (por miedo o porque no estoy preparado)".
  • Interrumpir al otro: "Lo que yo tengo que decir es más importante".
  • Leer correos en la Blackberry mientras hablamos: "Hay cosas más importantes que merecen mi atención".
  • Marchar precipitadamente: "Ya has tenido suficiente de mi presencia".
  • Hacer comentarios marginales: "Cambia de tema, no quiero hablar de esto".
  • Traer una tercera persona a una entrevista: "Traigo testigos, no me fío de lo que me cuentes".
  • Fallar a una cita: "No era muy importante para mí".
  • Pasear la mirada por la sala de extremo a extremo: "Me estás agobiando, ¿dónde está la salida?".
  • Entrar con un saludo general sin mirar a las personas: "Miradme vosotros a mí. Yo soy el importante".
   Tomado de El País, 27 de marzo de 2011.

20 de marzo de 2011

Para vivir a mi manera

La canción popularizada por Frank Sinatra es, además de una balada crepuscular, una autoayuda que en tres minutos nos da las claves para vivir según nuestros propios principios.

En 1969, Frank Sinatra grabó la adaptación al inglés realizada por Paul Anka de Comme d'habitude, una canción popular francesa de la que solo quedó la melodía. Aunque el disco no fue un éxito inmediato, con el tiempo esta balada crepuscular se convirtió en la enseña del cantante y actor. El mismo Mijaíl Gorbachov, como dirigente soviético, bautizó su política de no intervencionismo en los países de la órbita comunista como la "doctrina Sinatra".

Todos sabemos gozar del lado soleado de la vida, pero la 'doctrina Sinatra' exige ser también uno mismo cuando llegan los golpes

¿Qué tiene esta pieza que ha inspirado a artistas tan dispares como Elvis Presley, Luciano Pavarotti o Sid Vicious?
Es, en esencia, una autoayuda en forma de pieza de tres minutos, ya que en su relato retrospectivo habla de tomar decisiones, de nuestra actitud frente a los éxitos y dificultades, así como del valor de seguir un camino propio.
Además de revisar el contenido de este clásico popular del siglo XX, en este artículo analizaremos en clave práctica siete momentos de la canción para que cada cual pueda vivir a su manera.

EL FINAL YA ESTÁ AQUÍ  
"Lo que es capaz de matarte también puede hacerte renacer" (Boris Božic)
Cada vez que experimentamos un cambio dramático nos vemos obligados a partir de cero. Suponen momentos de gran impacto emocional, pero también son oportunidades de emprender otros rumbos que de otra manera jamás habríamos podido explorar. Algunos ejemplos de finales que llevan a nuevos principios:
• La ruptura con una pareja que no funcionaba bien crea el espacio para encontrar a alguien que sí encaje.
• Ser despedido abre la puerta a una nueva orientación profesional y a descubrir incluso la verdadera vocación.
• Un accidente o una larga enfermedad permite analizar nuestra vida, corregir errores y renacer con un nuevo proyecto.
En todo final está escrito el principio si estamos dispuestos a empezar de nuevo con un horizonte que sea nuestro, en lugar de uno prestado.

RECORRÍ TODOS LOS CAMINOS
"No importa lo negras que parezcan o sean las cosas. Levanta la mirada y mira las posibilidades: no dejes de verlas porque siempre están ahí" (Norman Vincent Peale)
Uno de los temas presentes en My way es la encrucijada de caminos que es la vida de todo ser humano. Hay desvíos, largos rodeos y senderos divergentes que nos obligan a tomar decisiones. Esto separa a las personas de perfil conformista de los emprendedores. El conferenciante y motivador Anthony Robbins asegura que las personas con éxito tienden a tomar decisiones con rapidez y tardan en retractarse de sus planteamientos, porque creen en ellos. A la inversa, las personas que fracasan suelen ser lentas en decidirse y cambian de opinión con frecuencia. Cada decisión en nuestra vida nos obliga a definirnos, por lo que incluso si el resultado no es el esperado, haber elegido por nosotros mismos nos lleva un paso más adelante en nuestra evolución personal.

PASOS MÁS LARGOS
"No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas" (Séneca)
Son pocas las personas que disfrutan embarcándose en proyectos aparentemente imposibles. El resto se aferran a mantenerse lo más alejadas posibles del riesgo.
El especialista en estrategia empresarial César Gutiérrez señala que tomar decisiones produce fatiga cerebral, ya que incluye estos tres procesos:
a) Considerar las diferentes opciones.
b) Sacrificar las ventajas de una a cambio de lo que nos ofrece la otra.
c) Transición de un estado mental evaluativo a otro decisorio.
Elegir es cansado, sobre todo cuando nos enfrentamos a decisiones radicales. Sin embargo, el inmovilismo acaba siendo más agotador incluso, ya que nos sume en la frustración de ver cómo se nos escapan trenes que podrían conducirnos a otros destinos.

AMIGO, LO DIRÉ SIN VUELTAS
"En caso de duda, cuenta la verdad" (Mark Twain)
Este momento de la canción nos habla de la importancia de expresar nuestro parecer ante los demás. Las personas que manifiestan abiertamente lo que piensan pueden encontrarse en un primer momento con algunas fricciones, pero a la larga evitan muchos conflictos.
Quienes tratan de agradar siempre y callan si no están de acuerdo, tendrán que soportar reacciones desproporcionadas cuando disientan. Esto es así porque el entorno de cada uno se acostumbra a un determinado nivel de sumisión. Por consiguiente, viviremos mucho más tranquilos si somos capaces de decir sin vueltas lo que pensamos y sentimos.

ME TOCÓ GANAR, TAMBIÉN PERDER
"La victoria y el fracaso son dos impostores y hay que recibirlos con idéntica serenidad y un saludable punto de desdén" (Rudyard Kipling)
Tomar decisiones y definirse a través de ellas implica estar expuesto a los vaivenes de la fortuna. Las personas proactivas fracasan a menudo, pero saben extraer de ello lecciones para volver a la carga con otras estrategias y objetivos, con lo que el balance final siempre es positivo. En cambio, los que temen perder se aferran a lo que tienen y son incapaces de salir de su zona de confort. Su inmovilidad les impedirá alcanzar nuevas metas.

SER FIEL A SÍ MISMO
"Hace falta valor para crecer y convertirte en lo que realmente eres" (E. E. Cummings)
Siguiendo el hilo de la balada, ser fiel a uno mismo es elegir nuestro propio camino según los planes y objetivos diseñados por cada uno. Sin embargo, nuestra capacidad de escribir nuestra historia a veces queda anulada por miedos o barreras que nos ponemos.
Según el psiquiatra Theodore Rubin, estos son algunos de los bloqueos más comunes para tomar decisiones:
1. Pérdida de contacto con los propios sentimientos. La persona está tan habituada a no escucharse que ya no sabe qué es lo que quiere.
2. Evitar problemas y ansiedad. Para no experimentar sufrimiento, muchos se anclan en la inacción y se resignan a ser espectadores de la vida.
3. Falta de confianza en sí mismo. Detrás de los que saltan constantemente de una alternativa a otra puede haber la convicción inconsciente de que ninguna opción suya es suficientemente buena.
4. Necesidad de agradar. A menudo evitamos tomar decisiones para huir de los conflictos o el rechazo.
5. Perfeccionismo. La creencia de que hay situaciones perfectas retrasa la toma de decisiones, a la espera de que se den unas condiciones ideales.
6. Temor a equivocarse. Este sentimiento de inseguridad se retroalimenta, limitando cada vez más nuestra capacidad de actuar.
7. Distorsión de la presión del tiempo. Pensar que no hay tiempo para cambios frena la toma de decisiones.

LO HICE TODO A MI MANERA
"Caer está permitido. Levantarse es obligatorio" (proverbio ruso)
Al trazar nuestro propio camino, están aseguradas las equivocaciones y derrotas, las pequeñas y grandes pérdidas. También los aciertos, los éxitos y las ganancias. Todo el mundo sabe gozar del lado soleado de la vida, pero la doctrina Sinatra exige no dejar de ser uno mismo cuando en lugar de parabienes nos llegan golpes. Si reaccionamos con rabia y resentimiento, culpando a terceras personas, estaremos negando que somos dueños de nuestros actos y, por tanto, abandonamos el mando de la situación.
Quien sabe vivir a su manera encontrará su propia vía para salir de la crisis. Solo así, cuando caiga "el último telón" del que habla la canción de Paul Anka estaremos satisfechos con la obra de nuestra vida.

GUÍAS PARA ORIENTARNOS

1. Libro
- 'Reinventarse', de Mario Alonso Puig (Plataforma). Este médico y cirujano que se ha convertido en un conferenciante de referencia se centra en cómo hacer emerger nuestro verdadero ser a través del autoconocimiento, a la vez que corregimos la graduación de los ojos con los que miramos la vida.
2. Película
- 'Ciudadano Kane', de Orson Welles (Vértice). La historia de un multimillonario hecho a sí mismo nos alerta sobre los peligros de fijarse el éxito como único camino. El misterio en torno a Rosebud, la palabra que pronuncia el magnate antes de morir, articula esta obra maestra sobre la ambición y sus peajes.
3. Disco
- 'My way', de Frank Sinatra (Universal). La edición del 40º aniversario de este clásico de la música ligera incluye además versiones impagables de La Voz como un reinventado 'Yesterday' o el entrañable 'Mrs. Robinson'.

'A MI MANERA', AL PIE DE LA LETRA

El final ya está aquí y enfrento el último telón. Amigo, lo diré sin vueltas (...).
Tuve una vida satisfactoria. Recorrí todos y cada uno de los caminos.
Y más, mucho más aún. Lo hice todo a mi manera...

Tristezas, algunas tuve que no vale la pena comentar (...).
Planeé cada etapa programada, cada cuidadoso paso en mi camino (...).
Hubo momentos en que di pasos más largos que mis piernas (...).
Afronté los hechos y me mantuve intacto y lo hice todo a mi manera...

Amé, reí y sufrí. Me tocó ganar, también perder (...).
Pues ¿qué es un hombre?, ¿qué ha logrado? Si no es fiel a sí mismo, no tiene nada.
Decir las cosas que siente realmente y no las palabras del que se arrodilla.
Mi historia muestra que asumí los golpes y lo hice todo a mi manera. (Paul Anka).
 
Tomado el El País, 20 de marzo de 2011.

19 de octubre de 2010

Homero Simpson es católico: Vaticano

Ciudad del Vaticano.- El periódico del Vaticano declara que Homero Simpson es parte de la banda del Papa, afirmación que ha dejado al productor de Los Simpson perplejo.

"Pocos lo saben y él hace todo para ocultarlo, pero es verdad: Homero J. Simpson es católico", escribió L'Osservatore Romano en un artículo titulado "Homero y Bart son católicos".

El pasado diciembre, el diario alabó la serie de TV animada en su 20o aniversario por sus enseñanzas filosóficas y su postura irreverente ante la religión.

Su historia del fin de semana es el más reciente ejemplo de los esfuerzos del periódico del Vaticano por ser más pertinente en los últimos años, y le sigue a elogios a Harry Potter y los Beatles e incluso a filosofías sobre los alardes de John Lennon de que la banda británica era más popular que Jesucristo.

El diario citó un análisis de un sacerdote jesuita, el reverendo Francesco Occhetta, sobre la conversión de Homero y su hijo Bart en un episodio del 2005, luego que conocieran al comprensivo Padre Sean, cuya voz hizo el actor Liam Neeson.

L'Osservatore dice que detrás de los chistes de la serie hay temas "vinculados al sentido y la calidad de vida".
"Los Simpson se mantiene como uno de los pocos programas para niños en el que la fe cristiana, la religión y las interrogantes sobre Dios son temas recurrentes", dijo. "La familia recita oraciones antes comer y, a su manera, cree en el cielo".

Aunque apunta que Los Simpson a menudo despotrica contra figuras religiosas, dice que los padres no deben temer permitir que sus hijos vean "las aventuras de estos pequeños tipos amarillos".
Pero el productor del programa dijo a Entertainment Weekly que el Vaticano habría ido demasiado lejos en su análisis de la sátira, señalando que Homero y Bart sólo consideraron convertirse en el episodio del 2005, mas no lo hicieron.

"Mi primera reacción es de shock e impresión, y supongo que compensa el que no haya ido a la iglesia en 20 años", dijo el productor ejecutivo de la serie, Al Jean, según EW.com.

Jean indicó que la familia Simpson acude a la Primera Iglesia de Springfield, "que es indudablemente presbiluterana".

"Hemos mostrado claramente que Homero no es católico", dijo al sitio web de entretenimiento. "No creo que él pudiera pasar un viernes sin comer carne, ni siquiera por una hora".

Pero L'Osservatore parece tomarse también eso deportivamente. "El realismo escéptico parece prevalecer en las historias de los Simpson", escribió. "Las generaciones jóvenes de televidentes están educadas para no dejarse engañar. ¿La moraleja? Ninguna. Pero uno sabe que un mundo sin ilusiones fáciles es un mundo más humano y, quizás, más cristiano". (Fuente: Milenio, 19 de octubre de 2010.

4 de octubre de 2010

Televisor en la recámara distancia más las parejas

¿Qué tal? Una es que los "enemigos" vengan de fuera, y otra tenerlos dento.
No son habladurías... es un caso serio.

Ciudad de México.- El televisor en la recámara potencia el distanciamiento entre parejas y genera un descontrol que puede derivar en violencia, porque altera el espacio para el descanso, advirtió el doctor en neurociencias Óscar Galicia Castillo, académico del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana.
Estudios han demostrado que los hombres son propensos no sólo a ver televisión junto a la cama sino a estar manipulando el control constantemente, a diferencia de las mujeres que prefieren tener el televisor en un espacio de reunión familiar y apagarlo cuando quieren una plática con su pareja.

Se calcula que en México existen 27.5 millones de hogares con televisor y que en un lapso de diez años aumentó en una hora el tiempo promedio de televisores encendidos: ha pasado de tres horas con 30 minutos a cuatro horas con 40 minutos, y los adultos de 45 a 54 años son los que más ven televisión.
El especialista en temas de violencia y las relaciones interpersonales, Óscar Galicia Castillo dijo que se ha hablado tanto de los efectos de distanciamiento que genera el televisor en la familia, pero por el momento poco se ha reparado en el asunto del televisor junto a la cama.

A los hombres, comentó, les gusta estar solos y consideran como un factor de entretenimiento tener el televisor en las recámara, y por eso no se puede llegar a decir de que el artefacto es realmente el que provoca la ruptura, pero sí que refuerza el descontrol que muchas veces termina en violencia.

Es normal, refirió, que entre las modificaciones que una mujer puede hacer en la casa de su pareja esté retirar el televisor de la recámara y llevarlo a la sala, porque saben que de no hacerlo no sólo se vería alterada su relación con su pareja sino que no descansaría realmente.

El no descanso idóneo de la mujer se traduce además en falta de atención hacia ella, en inconformidad, en descontrol y puede estallar en cualquier momento. A eso puede llevar un caso que parece sencillo.

Al asunto del televisor se ha sumado también ya la Internet en la cama. En México, 30 millones de personas tienen acceso a ella.

23 de septiembre de 2010

Sana, sana, con Literatura iberoamericana y violines

¿Qué les parece? Otra forma de recuperar la dignidad de los enfermos...
 
Hosrpital Regional de la Cd México.
México.- Pacientes de bajos recursos y de todas las edades hospitalizados en un Hospital de Ciudad de México se regocijaron hoy con la lectura de poemas de grandes escritores de la literatura iberoamericana en compañía de música de violín.
Pablo Neruda, Federico García Lorca, Ramón López Velarde, Jaime Sabines y otros grandes escritores mexicanos como Eduardo Langagne y Ángeles Mastretta fueron los autores elegidos para "curar el alma" de una veintena de pacientes en el Hospital General Regional de la zona metropolitana de Iztapalapa.
La iniciativa puesta en marcha hoy y que recorrerá otros ocho hospitales de la capital persigue que "los enfermos reciban esta terapia que además les sana y alimenta su alma", dijo a Efe el jefe de cirugías del centro hospitalario, Jaime Salinas.
"Hemos visto mejoría clínica y bien documentada de que ayuda mucho la música y la literatura para rehabilitar a pacientes", explicó el médico, quien recordó que hace dos años una paciente llamada Marta, que estaba al borde la muerte, "afortunadamente después de recibir este tipo de terapias mejoró".
El promotor de lectura Ricardo Alonso y el violinista Vidal Ortíz, de la Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Ciudad de México, son los encargados de animar a los pacientes.
Ellos se encargarán durante cuatro días de hacer esta labor en nueve hospitales de la capital como parte del programa "Sana, Sana, leyendo una plana", que desde 2007 se desarrolla por lo menos una vez al año y que está dirigida al personal médico y pacientes de los Hospitales Generales del Gobierno del Distrito Federal.
Por más de una hora se escucha a lo largo de los pasillos la música de violín con grandes temas clásicos, tangos y canciones populares como "Fantasía", "Dios nunca muere" y "Celos", entre otras.

Angélica, una paciente que se encuentra hospitalizada desde hace 15 días, reconoció a Efe que estas actividades le sirven de terapia.
"Me parece muy relajante y muy bonito que vengan a ofrecernos música y lectura a un hospital, que es un lugar deprimente", refirió.
Tere, una paciente en estado delicado, pidió a los promotores de la iniciativa que, aunque fuera de lejos, se le tocará una pieza para reanimarse.
Lo mismo ocurrió con otro paciente "muy postrado y somnoliento" que se levantó ayudado por una enfermera para ver al artista y aplaudirle.
Por su parte, el director del hospital de Iztapalapa, Benjamín Méndez, abogó por ampliar actividades en pacientes de hospitalización para que "empaticen con sus emociones, que los transporte en el espacio y el tiempo".
"Su mismo ambiente y visión no es el adecuado en muchos hospitales, ya que sólo tienen una ventana y una puerta. Por ello, consideramos positivo que a estos pacientes se les brinden actividades culturales como estas", añadió.

15 de septiembre de 2010

Televisa y la doble moral

Inesperada y virulentamente, Televisa emprendió la semana pasada una campaña de desprestigio contra el Grupo Reforma, basada en una hipócrita denuncia de los anuncios clasificados que publicitan servicios sexuales y que aparecen en las páginas de sus periódicos, en particular los que circulan en la Ciudad de México, Reforma y Metro(agencia Apro de noticias)

El debate sobre la prohibición de los anuncios de contactos es antiguo y cíclico. Si hace tres años llegó al Congreso español la recomendación de eliminar este tipo de clasificados en la prensa a raíz de un informe sobre la prostitución en España, ahora es el propio presidente del Gobierno, José Luis  Rodríguez Zapatero, el que retoma la cuestión. (tomado de Xornal de Galicia)

Esta situación al otro lado del mar ha desencadenado, aquí en México, digo, en TELEVISA, una férrea persecución contra los periódicos del grupo REFORMA. La persecución fue efectuada por Televisa mediante “el noticiero” a cargo de Joaquín López Dóriga. Antes de continuar, un poco de historia.

Hace ya unos meses, cuando aún era gobernador de Nuevo León Nati Gozález Parás, el Director del Grupo Reforma Alejandro Junco de la Vega abandona el país al “perder la fe en el gobierno”. Hace poco Lorenzo Zambrano llamó cobardes a los empresarios que abandonaron Nuevo León. Grupo Reforma publicó sobre una “sospechosa” negociación mediante la cual Televisa obtuvo dos contratos en materia de telecomunicaciones… tiempo después inició la cacería contra Reforma y sus periódicos.

Más que el contenido de la nota, lo que me indignó fue la hipocresía con la que se manejó la nota, la coyuntura fue el comentario del Presidente Español. Televisa se “rasgó las vestiduras” en señal de indignación: la doble moral del Grupo Reforma. Mientras que el periódico Reforma se publica para una élite (intelectual, política, económica), el periódico Metro está dirigido al grupo que gusta ver en la primera plana fotos de masacrados, rostros bañados de sangre, y no me refiero a la clásica nota roja, sino la que satisface el morbo. En este periódico es donde aparecen fotos a todo color que incitan a todo el calor al mostrarlas en poses sugestivas, publican las aventuras en caricatura de un gigoló mexicano que no deja nada a la imaginación.

Del lunes 6 al viernes 10 de septiembre hubo nota sobre los anuncios clasificados para adultos en el periódico Metro del grupo Reforma… que cuántos son... cuánto cuestan (con o sin imagen, por palabra, con negrita) ...llegaron a leer más de 5 anuncios… pasaron imágenes con las que ofrecen los servicios de masajes… pasaron testimonios de niiñas explotadas...¡el miércoles dedicaron más de 16 minutos a este tema!

Nadie puede negar que el Grupo Reforma tiene dos posturas editoriales contrarias, una para el Reforma y otra para Metro… pero, ¿cuál es calidad moral de Televisa para señalar la doble moral de Reforma? (Tal cual lo acusó López Dóriga, "en un periódico publica lo que en otro reprueba") ¿Quién o qué le permite señalarlo? No quiero decir que me parecen atractivos  estos anuncios, o que esté a favor de la prostitución: sé que mediante de estos anuncios captan mujeres para involucrarlas en la prostitución (¡en España acaban de desmantelar la primera red de prostitución masculina!)… ¿acaso no saben que Televisa tiene canales  (al menos Golden) donde exhiben películas con evidente contenido sexual? Estos canales son de paga, igual que los periódicos, para acceder a su contenido necesitan comprar el periódico o contratar el servicio de cable.  

Los defensores de Televisa dirán que un niño puede comprar el periódico pero no contratar el servicio de televisión por cable, pero no se trata de eso. Se trata de lo que dijo Joaquín López Dóriga: atacarlo por su doble moral… ¡hacen lo mismo que con tanta fiereza atacan! 

Y eso que no me metí con los modelos de vida de las historias de sus novelas, los  "agarrones" bajo cualquier pretexto, ya sea a golpes o en la cama, ¡y todo en horario infantil!; aunque digan que son hechos de vida real, no podemos decir que promueven valores... ni con los programas donde exhiben a la mujer como objetos: la cortinilla de "La hora pico", los "biscochitos" del programa "Muévete"... el concurso de "Nuestra Belleza" (del cual Televisa es propietaria) donde las jóvenes parece van a ser subastadas: no importa lo que diga la nena, o cómo lo diga... las "genialidades" peladas, obscenas, groseras, discriminatorias de Eugenio Debez, Omar Chaparro, Facundo, ya sea en sus programas o en las olimpiadas o mundiales, muestran nulo respeto ni a las personas a las que hacen las "bromas" ni para la inteligecia de los que nos encontramos frente a la pantalla. En fin, lo mejor es cambiarle a otra opción.


Esta cuestión de los anuncios para adultos en los periódicos se da hasta en el "Vanguardia" el periódico conservador de Saltillo tiene su buena cantidad de anuncios, ¿se podrá aplicar la misma crítica  a ortros periódicos como el Vanguardia de Saltillo o a Milenio de Tampico? A pesar de que Tampico es puerto, y es "más" liberal que Saltillo, el Vanguardia tienen una cantidad considerable más de anuncios para adultos que Milenio... pero donde los negocios son negocios los valores pasan a ¿segundo... tercer... cuarto... n plano? 

Así como López Döriga acusó de que los periódicos de la Familia Junco de la Vega promueven la prostitición y la trata de mujeres... ¡imagínate que López Dóriga  acusara a nivel nacional a la Familia Castilla Galindo! ¡Qué horror! Resulta que el Vanguardia, igual que el Reforma y que muchos otros periodicos, tiene su periodico para "la raza": El Guardián, con las mismas características que el Metro, ¿a qué se debió tanta saña SOLAMENTE contra el Grpo Reforma? No estoy defendiendo el Grupo Reforma, estoy cuestionando la postura editorial de Televisa.
¡Nadie menos que Televisa para hablar, reprobar señalar, sensurar, atacar, criticar, rasgarse las vestiduras  o indignarse por la doble moral de Alejandro Junco de la Vega, huído y promotor de la pornografía.!... según la línea de Televisa...

¡Qué poca… vergüenza!

4 de septiembre de 2010

El Infierno

Acabo de ir este fin de semana... altamente recomendable para hacer un análisis de la realidad... algunos dirán, ¿para qué ver en el cine lo que veo en la calle... en la TV...? Simplemente es un retrato de lo que sucede...
En la película de Luis Estrada, la vida no vale nada. Bueno, sí tiene precio, éste puede oscilar desde 5 mil pesos hasta 50 mil dólares y un kilo de cocaína como propina. “El infierno es aquí merito”, le dice el “Cochiloco” a Benny (Damián Alcázar), quien acaba de llegar a San Miguel después de 20 años de haber estado preso en Estados Unidos. “Acuérdese que estamos en guerra”, le comenta una vecina a los pies del cadáver. “¿En guerra? Oh, muy God!”, responde Benjamín García, cuya obsesión comienza desde que regresa a su pueblo, vengar la muerte de su hermano llamado “El Diablo”. En efecto, el pueblo de San Miguel es un verdadero infierno. Allí en plena calle ruedan cabezas recién cortaditas, orejas, dedos, lenguas y hasta testículos. “Este país se ha convertido en una guerra civil. Todos contra todos. Nos cayó la malicia. Te matan por cualquier cosa”, comenta desolado el padrino del Benny, el único que le advierte constantemente que no vaya a terminar como su hermano, es decir en un narcotraficante, asesino y por añadidura, padrote. “I cross my heart”, dice en inglés su ahijado, a sabiendas de que no le quedará de otra más que seguir los pasos del Diablo. A llegar Benny a su pueblo, nunca se imaginó que necesitaría dinero urgentemente para sacar de la cárcel a su sobrino, el hijo del Diablo asesinado por uno de los narcos. Le urge. 
Es el “Cochiloco”, un narcotraficante que trabaja para el Patrón, le da un fajote de dólares, al mismo tiempo que le sugiere ir a ver a don José Reyes. Mientras lo esperan en su inmenso rancho ganadero, Benny mira los muros y descubre fotos del mismo “Patrón” acompañado de los Fox, del Papa, de Salinas y de Miguel de la Madrid. “Ten cuidado García, este negocio (el del narco) tiene mucha lana pero también muchas tentaciones”, le advierte don José. Pero a él ya no le importa porque para esos momentos, lo único que quiere es ganar harta lana para sacar a Lupe Solís, su cuñada y ahora su nuevo amor de la prostitución y a su sobrino de ese infierno. En la película de Estrada, todos reciben sobornos: comandantes, policías, presidentes municipales, agentes federales y sacerdotes; todos se traicionan: hermanos, sobrinos, amantes y los matones de los diferentes cárteles; todos se matan entre sí, todos desconfían de todos y a todos termina por cargárselos la chingada. Nadie tiene el menor escrúpulo, en San Miguel todo se vale, la única autoridad es la de los narcotraficantes y la del dinero ganado con toda facilidad. Don José le corta las manos con una sierra a su traidor, “la Cucaracha”, también le corta el labio superior con todo y bigote. 
Mientras tanto el supuesto jefe de la policía, el capitán Ramírez (Giménez Cacho), quien está coludido con el Patrón, quiere que Benny suelte la sopa para saber quién mató a JR, con la promesa de protegerlo después: “Ahora el presidente quiere convertir a este país, en país de soplones”, le dice señalándole la fotografía de Felipe Calderón. “Más vale un soplón de quinta que un cadáver de primera”, le recuerda sarcásticamente a Benny cuya cabeza está metida en una bolsa de plástico. ¡Cuánta corrupción e impunidad existe en cada milímetro de la cinta de Luis Estrada, en la cual, a pesar de que es larga, no se siente el tiempo pasar. Todo lo que sucede en este filme que se estrenará el 3 de septiembre, a nivel nacional, con 300 copias, nos recuerda nuestra triste realidad. No hay duda, el guión de Jaime Samprieto y Estrada es un espejo fiel del México del Bicentenario. 
El reparto es espléndido: Joaquín Cosío, Daniel Giménez Cacho, Mariano Palacios, Jorge Zárate, María Rojo, Ernesto Gómez Cruz, entre otros. La actuación de cada uno de ellos es maravillosa. El ritmo y la edición son magníficas. En otras palabras, la película de Estrada es ¡buenísima! Resulta tan real, como lo fue en su momento Los Olvidados de Buñuel o Nosotros los pobres de Ismael Rodríguez. Ésas también representaban a México. En esta película vemos pasar las escenas como si en esos momentos estuviéramos presenciando cualquier noticiario de la tele. Todo nos es tan familiar, incluyendo los momentos más insólitos, como cuando Benny lleva a bautizar a su pistola. Vemos el mausoleo de El Diablo, cuyo corrido grabado sale automáticamente entre las piedras; vemos a la mujer del Patrón (María Rojo) llorar sobre el féretro de su hijo JR y gritar con todo su dolor: “¡Venganza, Señor!”. Todos en el pueblo quieren vengar a sus muertos asesinados por los diferentes cárteles. Por último vemos la fiesta del Bicentenario de San Miguel justo la Noche del Grito. Hay fuegos artificiales, multitudes ondeando la bandera mexicana.
De pronto en el podium aparece don José, el Patrón, convertido en el presidente municipal. Vienen los discursos donde se le agradece la escuela de los Héroes del Bicentenario. Mientras los alumnos entonan el Himno Nacional, de pronto, entre la muchedumbre aparece Benny y... Aunque se sientan medio deprimidones por lo que estamos viviendo actualmente en el país, por favor, no dejen de ver la película de Estrada. Verla resulta mucho más barato que ir al siquiatra.
Esperamos de todo corazón que Luis Estrada no vaya a sufrir la mínima censura, tal como sucedió con su película La ley de Herodes. De lo contrario, tendríamos la impresión de no poder salvarnos nunca de un infierno peor que el de Dante...(El Mundo, Tehuacán)